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Cuando lo pedí pensaba que sería un sillón tipo polipiel, bonito y justito para decorar, que para eso lo quería. No quise comprar un sillón usado, ni optar por un sillón de segunda mano (no me mola saber que alguien ha estado haciendo lo que sea en él).

Mi mujer, aparte, quería que compráramos un sillón de cuero de dos cuerpos, o uno reclinable, pero a mi me gustaba ese, me gusta la estética que tiene y, en caso que no vaya a usarlo más en casa, ya tengo sillón de cuero para la oficina.

Pero vamos, que en cuanto vino y lo abrí me enamoré. Primero porque tiene ese olor característico de la piel real, la de verdad. Y me encanta. El tacto es muy agradable. No es una piel muy trabajada y me gusta que tenga su carácter.

Lo mejor es que la estética gana mucho en la vida real. En las fotos se ve un sillón de cuero marrón normal, pero en el cara a cara tiene mucha personalidad.

Qué le voy a hacer, me he enamorado de mi sillón y me siento a leer y a jugar unas partidas cada vez que puedo.

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